Fue en Daniel Hechter donde mi camino se cruzó con el de Patrick Hamelle y Patrick Harmand. Por aquel entonces estaba convencida de que había un lugar por inventar en el universo infantil: el de una prenda elegante, acertada, pensada con respeto, dulzura y atención. Entorno a esta intuición, decidimos asociarnos. Jacadi nació en 1976. Su nombre surgió de manera natural, como un guiño a mi marido Jacques y al famoso «Jacadi a dit» de nuestra infancia.
Tenía una visión muy clara para Jacadi: crear para los niños una moda pensada a su medida, con todo lo que la infancia conlleva de ternura, travesura, insensatez y frescura. Quería ir en contra de la moda del momento, preservar algo atemporal: los vestidos pichi para el colegio, el cubrepañal, las blusas con buenos acabados, el nido de abeja y los estampados que cuentan una historia. Empecé creando colecciones sola, sin departamento de estilo, con muchas ideas y los medios de los que disponía.
Quería que Jacadi fuera una casa abierta, alegre y generosa, capaz de llegar a todas las familias. El niño, para mí, es el amor del cielo que cae sobre la tierra. Es a la vez frágil y pleno de futuro. Eso es lo que he querido transmitir: una Francia dulce y elegante, pero nunca encasillada en sus propios códigos.
Cuando miro la marca hoy en día, me emociona reencontrar este ADN. Cincuenta años después, ha crecido, se ha transformado, pero reencuentro en ella el mismo amor por el producto y el mismo respeto por el niño. Dejo un bebé que ha crecido mucho, y me siento orgullosa.
Anne Darius Lefort
Cofundadora de Jacadi